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El paro femenino supera en un 22,5% al masculino en 2017

La diferencia con respecto al paro masculino crece por sexto año consecutivo. En Europa esta cifra se sitúa en el 5,3%

Ganan menos y trabajan menos. La igualdad laboral por género sigue lejos de ser una realidad en gran parte del territorio español. El pasado 2017 cerró con un 16,55% de paro, el mejor dato en los últimos nueve años. Sin embargo, esta reducción no sigue caminos paralelos y distingue entre el 14,97% de tasa de paro masculino y el 18,35% femenino.

Como se puede apreciar en el gráfico siguiente, la crisis en el año 2009 hizo tabla rasa con el desempleo de ambos géneros, dejando una diferencia de apenas 1,29%. Desde entonces la desigualdad en el acceso laboral entre hombres y mujeres no ha hecho otra cosa que incrementarse, con una cifra que alcanza el 22,58% en el último año.

 

Una diferencia que supera cuatro veces la media europea

Los datos actuales suponen también una anomalía respecto a la Unión Europea, que sitúa su media actual en el 5,33%. En los últimos tres años se ha disparado la diferencia en el acceso al mercado laboral de la población femenina en España, lo que coloca a este país en el penúltimo puesto de Europa, solo por delante de Grecia.

Dentro de España existen también grandes diferencias entre comunidades autónomas. Mientras algunos territorios como Galicia, País Vasco o Cantabria se sitúan en valores “europeos”, regiones como Aragón, Navarra o Castilla-La Mancha alcanzan o superan el 50% de diferencia en el desempleo femenino. En esta última región -solo un ejemplo- una de cada cuatro mujeres laboralmente activas se encuentra en paro (25,12%), mientras que el sector masculino (15,53%) se coloca por debajo de la media nacional.

 

La excepción española se ubica en Baleares, única comunidad autónoma que refleja valores superiores de desempleo masculino, 13,77%, quedando el femenino en 11’23%, la segunda mejor cifra a nivel nacional después del País Vasco. Estos datos contrastan con los más altos del 30,1% y 27,8% de paro que registran respectivamente las regiones de Extremadura y Andalucía.

Más paradas, menos activas

La combinación de mayor paro y menor salario se completa con una tasa de actividad 14,65% menor. Esto se traduce en un millón y medio de mujeres menos trabajando o en búsqueda de empleo en comparación con el grupo masculino. La explicación de este panorama no se encuentra en una menor preparación, como ha expresado sin ofrecer ningún dato el presidente de FEMEPA, Vicente Marrero o la concejala del PP María Jesús Botella. En la actualidad el 67% de las mujeres frente al 58% de los hombres han finalizado la educación secundaria, mientras que en estudios posteriores la diferencia es del 43% ante el 36% masculino, conforme a los datos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, FEDEA.

Esta menor tasa de ocupación encuentra sus raíces en los modos de organización social, especialmente a la hora de tener hijos. Este elemento tiene un impacto decisivo en el desarrollo profesional de las mujeres, algo que no ocurre con los hombres. Son ellas las que solicitan reducción de jornada -en el mejor de los casos- o renuncian a la vida laboral remunerada.

Lo que no llega a través del cambio social tampoco llega desde las instituciones. La ausencia de regulación a través de cuotas de género, permisos obligatorios de paternidad y una escasa flexibilidad laboral perpetúa el problema. La rueda del capitalismo se mueve rentabilizando el trabajo gratuito que desempeña invariablemente el sector femenino a través de los cuidados, tareas domésticas y en la generación de futuros consumidores y mano de obra. Estando ellas capacitadas para el desempeño laboral, la pregunta que plantea FEDEA es ¿están ellos preparados para cuidar de sus hijos?

 

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