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Rodolfo Walsh: el compromiso de escribir

Sorprende que no se haya realizado todavía película alguna sobre la figura de este escritor argentino, atesora todos los ingredientes para ello: vivió momentos históricos convulsos, participó en movimientos destacados en los periodos de las dictaduras argentinas, durante su estancia en Cuba descifró un mensaje encriptado de la CIA, previo al decisivo desembarco en Playa Girón -esto resulta enormemente cinematográfico- y elaboró un nuevo estilo de periodismo que más tarde desarrollarían Truman Capote, Tom Wolfe o Gabriel García Márquez.

De oficio periodista y revolucionario, la vida de Rodolfo Walsh estuvo marcada por su firme compromiso social y no puede desligarse del conjunto principal de su obra. Nunca se mostró tibio a la hora de tomar partido por las clases populares y señalar injusticias, en una época en la que hacerlo se pagaba con la vida. Al cumplirse el primer año del golpe de estado de Videla fue abatido a balazos en una calle de Buenos Aires, por parte de varios militares. Después de más de 40 años, el cuerpo de Walsh aún se encuentra oficialmente en paradero desconocido.

Aunque su trayectoria personal no haya llamado aún la atención del séptimo arte, su principal obra, la mítica ‘Operación Masacre’ escrita en el año 1957, sí fue llevada al cine en 1972. Ambientada en los hechos violentos producidos como consecuencia del levantamiento militar de 1955, este trabajo marcó su trayectoria a nivel profesional y personal. La idea de ofrecer una crónica o testimonio real mediante el género de novela constituyó una novedad dentro de la literatura y profesión periodística, fusión que años después sería bautizada con el nombre de Nuevo periodismo.

Las circunstancias que rodean esta obra, las motivaciones y el objetivo que se pretendía conseguir, propiciaron que el periodista argentino terminase parcialmente disgustado con el resultado. Si bien su publicación consiguió despertar una indignación general ciudadana, no logró su principal pretensión de forzar al gobierno golpista a reconocer la atrocidad de los hechos narrados en el libro.

Walsh emplea el periodismo como herramienta de denuncia, este enfoque es clave en su obra. No se trata tanto de contar historias como de alumbrar hechos y destapar acontecimientos relevantes, con el fin de desenmascarar injusticias sociales. Para esta tarea asumió el oficio de escribir como un desafío, aunando, en palabras de Eduardo Galeano, “voluntad de belleza con voluntad de justicia”. 

Se encuentra entre sus mayores logros haber sabido convertir piezas de corte periodístico en relatos literarios que escapan de la inevitable fugacidad de la actualidad. La investigación del bonaerense sobre el asesinato de corte político del jurista Marcos Satanowsky, publicada en la revista Mayoría entre los meses de junio y diciembre de 1958, desembocó en la edición del libro Caso Satanowsky, publicado 15 años después. 

Sus inquietudes políticas se desarrollaron a partir del golpe que derrocó al peronismo. En 1959 viajó hasta La Habana, colaborando al entendimiento entre los pueblos y ayudando a fundar la agencia Prensa Latina. En 1968 funda el semanario del sindicato CGT y un año más tarde publica ¿Quién mató a Rosendo?, acerca del asesinato de un dirigente sindicalista y en el que realiza una ácida crítica de la actualidad sindical del país.

Dentro de su labor periodística también contribuyó en 1976 a la creación de ANCLA, una agencia clandestina de noticias diseñada para combatir a la dictadura argentina  Ubicados en la órbita de Montoneros pero contando con autonomía propia, ANCLA estaba compuesta por cuatro periodistas que enfrentaban el ogro de la dictadura emitiendo cables destinados a romper el cerco de la censura. “Para escribir hace falta tener valor y para tener valor es necesario tener valores”, afirmaba un Walsh que precipitaría los últimos acontecimientos de su vida.

El asesinato de su hija Vicky a manos de los militares llegaría ese mismo año, seis meses antes que el suyo propio. Por entonces ya se sabía asediado por la ESMA y salía a la calle pistola en mano. Un día antes del tiroteo que terminó con su vida había escrito ‘Carta abierta a la Junta Militar‘, definida por Gabriel García Márquez como “carta acusatoria que quedará para siempre como obra maestra del periodismo universal”. Fue la carta que le costó la vida. 

 

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